El refugio que me das es solo lo que tú me quieras dar. Con tu nombre que aparece con tu imagen que estremece; aquellas dos cortas palabras y una tierna mirada. Y me refugio en cada línea que en tu pecho dibujaste, en tus brazos con colores que me atrapan como imanes. Sé que sabes lo que siento lo has sentido en mi mirada que busca ansiosamente la veta verde en tu pupila. Y así encuentro la paz. Y ese es el refugio que sin saberlo... ...tú me das.